¿Cómo surge la idea de crear una marca de zapatillas?

Una de las principales preguntas que nos suelen hacer cuando contamos a la gente que hemos montado una marca de zapatillas es la más evidente pero difícil de contestar: ¿Por qué una marca de zapatillas?

Desde hace años nos hemos planteado innumerables veces la posibilidad de montar algo juntos. La dificultad residía en encontrar un proyecto que combinara una pasión compartida por los tres y que pudiéramos afrontar económicamente.

Lo que estaba claro es que, si algo teníamos en común, era el gusto por la moda. A pesar de tener estilos diferentes, había una cosa que nos unía: las zapatillas. El objetivo era claro: si éramos capaces de combinar nuestros tres estilos de vestir en un único producto, la historia podía funcionar. Además, las zapatillas o “sneakers”, como se denominan en la actualidad, es un artículo que está en auge, sin embargo, pensamos que los precios de las marcas punteras están muy por encima de su coste real de producción.

El producto estaba claro pero ¿cómo introducirlo en el mercado? El auge de las redes sociales y la creación de nuevas marcas que se hacían un hueco dentro de la industria de la moda gracias al entorno online es constante. Los costes a la hora de crear un e-commerce y promocionarlo son muy inferiores a los de un negocio tradicional de venta física. Además, permite estudiar el retorno económico que genera hasta el último céntimo que inviertes en promocionar tu marca. Y, en nuestro caso y con nuestro presupuesto, era un gran valor para nosotros. Ajustar al máximo nuestra inversión, estudiar a fondo el impacto y sacar el máximo provecho de todas nuestras acciones.

Y, por supuesto, no olvidemos que el comercio electrónico crece a una velocidad imparable en el mundo y, sobre todo, en España, país puntero digitalmente hablando. Si otros lo habían conseguido, ¿por qué no nosotros?

¿Parece fácil no? Bueno, digamos que encontrar la idea fue lo más fácil de todo. Lo complicado ha sido llevarla a cabo. Si nos hubieran dicho hace un año, cuando nos planteamos esta aventura, las dificultades que encontraríamos, no daríamos crédito.
Cierto es que, en nuestro caso, era un poco más difícil por lo limitados de tiempo que hemos estado –los tres tenemos trabajo fijo y solo tenemos los fines de semana libres-.

Encontrar proveedores, no solo alguien que te fabrique las zapatillas, sino dónde hacer las suelas, comprar los cordones, elegir las telas… eso es una auténtica odisea, sobre todo para una marca nueva que no puede afrontar las cantidades que pedidos que te obligan a hacer: “Menos de 2.000 pares no hacemos”, “por menos de 1.500 no hacemos producción”. Los primeros meses esas eran las únicas respuestas que recibíamos.

Pero continuamos porque creíamos en nuestra idea y porque sabíamos que si lo perseguíamos, tarde o temprano, encontraríamos a alguien que confiara en nosotros. Y así fue. Preguntando y preguntando, a amigos, conocidos, familiares… dimos con un fabricante de Elche que confió en nosotros, que estaba dispuesto a “complicarse la vida” porque el proyecto le transmitió algo que hacía tiempo que no sentía.

Un año después, estando a punto de salir, miramos atrás y los tres estamos de acuerdo en que el esfuerzo y el perseverar en nuestra idea han merecido la pena. Lo volveríamos a hacer una y mil veces.